"Era tan fácil". Paris Joel

domingo, 13 de octubre de 2019

Qué más da





















Qué más da. -

Gotea el gorjeo del pájaro en la tarde,
mientras el austro visita mi habitación,
mi guitarra, mi canción, mi carne,
nuevas tonadas que quedarán en la libreta
llena de apuntes, garabatos, 
que quizás un día recupere sin tus labios. 

Me falta la fuerza de la marea,
la ternura del nido apresurado,
miro las cuerdas vibrantes
y su sonido me lleva al otro lado,
a un cuento donde era príncipe
de ríos y montañas infranqueables;
con mi núbil cabellera al viento
todo ocaso era un beso de sol exprimido.

Dejo la madera sonora en el suelo
apoyada en un armario de suspiros,
el cuaderno de letras musitadas 
cruzará sueños y letargos, erguido 
estiro este armazón de huesos
y me dejo caer, rodar en inercia
por las calles, páramos y caminos.

Qué más da lo que venga
o lo que tarde,
qué más da.


Paris Joel

domingo, 6 de octubre de 2019

Tu tacto





















Tu tacto. -

Me envuelve la endorfina del agua mansa,
mi pensamiento lago sueña con otras orillas,
no es casualidad que el mar mire hacia arriba
y que se muera por imitar el azul marco de nube. 

Camino fraguando mareas internas
que se rigen por anhelos blancos, lunáticos,
y tu piel es mi piel cuando te imagino,
cuando me recubre por entero.

Tu tacto, todo me evoca al terciopelo,
a la caricia, al beso primero, 
ese que encontré en otras mejillas
cuando no existía el tiempo.

Recuperar escalofríos, rubores, 
el frío aleteo de tus ojos,
mariposas fugaces, 
colores al viento,
en eso me ando,
camino,
sueño,
me entretengo.


Paris Joel

domingo, 29 de septiembre de 2019

De la botánica las buenas intenciones





















De la botánica, las buenas intenciones. -

Estudiaré afanosamente los nombres de las flores,
la botánica desnuda de mi tierra
que sin pudores se muestra
y efunde sus aromas y colores.


Variado escaparate de pétalos silvestres,
sensaciones que me embargan de cuitas
y avivan mi curiosidad innata,
cómo se llamarán bajo el azul celeste.


Nadie repara en ese milagro inmenso, agreste,
atrezo imprescindible de nuestro escenario,
que de tanto caer y rodar, tan rápido,
se nos pasa el preguntar: de dónde viene.


Por eso quiero ser docto en azucenas
o escribano entre jazmines,
porque sería imperdonable
no saber de su belleza,
de su escondite. 



Paris Joel

domingo, 22 de septiembre de 2019

Joven como nunca





















Joven como nunca.-

Esta noche fui joven como nunca
y viajé hacia aquél horizonte esquivo,
las nubes se despedían a gran velocidad,
todo estaba por descubrir,
la mirada limpia, los ojos de agua,
la magia de las ganas puestas en el destino.


Las horas eran minutos y los días canciones
que se desvanecían al atardecer
cuando llegamos al baile de los faroles,
las guirnaldas y el charol.
Era el turno de las lentas
y te atrapé con el deseo de la carne,
el pecado corrió calle abajo
entre risas, manos cómplices
y jadeos orando hacia la Luna...


Nunca fuimos conscientes,
la cordura era una necedad
como el regreso frío que trajo el alba,
el reloj, la rutina...
Pero esa noche fui joven,
joven como nunca.



Paris Joel

domingo, 15 de septiembre de 2019

Resistencia





















Resistencia.-

En los surcos de la piel mil atardeceres
y unas manos que anochecen con hambre de ayer,
con ganas de ti.


Ya nadie mira ni gira la cabeza,
te conviertes en paisaje, piedra y un mar a lo lejos.
Te duele la lluvia, los huesos que sobreviven con la primavera
y el corazón del viejo boxeador
que quiere y no puede.


Eres un artesano del oficio de vivir,
anacronismo invertebrado
que quiere gritar, resistir.


Aún no me voy, aun no me fui.


Paris Joel

domingo, 8 de septiembre de 2019

La Escena Repetida





















La escena repetida. -

Vi morir al atardecer tantas veces
que esa escena jamás la vi como una comedia.
Sigo fascinado por la solemnidad de tanta belleza,
porque vivir quizás sea apagar nuestro incendio
cada tarde,
cada día.



Paris Joel

domingo, 1 de septiembre de 2019

Viento





















Viento. -

Porque puede que las nubes caigan en tu calle,
se hagan añicos con los adoquines,
y con sus trozos jueguen nuestros hijos.


Porque puede que los atardeceres sean caleidoscopios,
espejos que reflejan rayos de un Sol en rebajas,
ascuas incandescentes sin pies para que las pisen. 


Porque puede que el granizo sea el arroz del pobre
que con su cerbatana acribilla al hermano
en la escuela o en el barrio.


Porque puede que el hambre nos robe el tiempo,
pero nunca el aire y mucho menos el beso
que nació de nuestras miradas adolescentes.


Ese aire compartido en nuestras bocas quedará para siempre
porque puede, amor, que quizá nuestra historia fuera solo eso:
Nube,
Ocaso,
Granizo,
Hambre,
Viento.



Paris Joel

domingo, 25 de agosto de 2019

Llevo





















Llevo. -

Llevo todas las nubes que puedo en los bolsillos,
tu álbum de fotos en medio de la madrugada,
una canción a la que no acabo de dar forma
y un relámpago de incerteza en la espalda. 


Llevo a cuestas una montaña de explicaciones,
justificaciones vanas como piedras,
el equilibrio de la cuerda floja
y todas las garantías de un hombre del tiempo.


Sé, con tres días de antelación, cuando me llueves
y, después, aunque hago la colada en silencio,
busco la hora más solitaria para secar mis deseos.
Llevo la gravedad, no como peso, si no como puedo.



Paris Joel

lunes, 19 de agosto de 2019

Cerrado





















Cerrado. -

Me queda el vacío del aire robado,
el hartazgo de la lluvia sobre mojado,
la ausencia de la estampida estacionaria
y tu mirada recostada en la hamaca.


Me quedan dedos,
me quedan manos,
el sudor de tu piel,
la fragancia del verano. 


Una ráfaga de aire nuevo,
una tonada de trompeta,
el eco fantasma por las calles
y el vuelo de tres palomas mensajeras.


Recibe este verso de deshecho
y cuelga por mi el letrero de: cerrado. 



Paris Joel

domingo, 11 de agosto de 2019

El Futuro





















El Futuro. -

Ante un futuro de mármol y flores,
prefiero tatuarme en tu piel,
respirar tu presente indicativo,
mirar en tus ventanas aunque llueva,
y sentir que nuestra luna es un ser vivo.


Ante un futuro de humus y huesos,
prefiero abrazar nuestros esquejes,
y rodar por un campo de alfombras,
inventar nuestras playas y juegos
hasta que el sueño nos obligue a rendirnos. 


Ante un futuro de salmos y rezos,
prefiero, entre todas, mis canciones,
aquellas que se inspiraron en suspiros,
aquellas que tardé en dedicarte
porque no te merecían ni un momento.


Ante el futuro es mejor embriagarse de tu beso,
y su sabor estival, tardío,
cruzar la frontera y vendimiarte
hasta el infinito.



Paris Joel

domingo, 4 de agosto de 2019

El Mar





















El Mar. -

El mar alcanzó la inmortalidad de viejo,
por eso es irascible y tierno,
con arrugas vivas y salobres,
olas que elevan o bajan el ánimo,
espuma que purifica el cuerpo
y llega a todos los rincones prohibidos.
El mar, verde y azul,
color del agua de tus ojos
cuando a los dieciocho
decías: ahora sí.
Y después...
La calma, cuerpo de arena blanca,
playa oculta a los relojes locos.


Cuántos océanos de amores rotos,
Cuánta lluvia sobre Poseidón,
sal y azúcar,
el mar,
un dios con lágrimas en las manos,
y un corazón con anteojos. 



Paris Joel

domingo, 28 de julio de 2019

La Música no es para viejos





















La Música no es para viejos. -

Dónde estarás, lutier de las olas,
tú que sucumbiste a cantos de sirenas,
tú que soñabas transitar con alas de Mercurio
la Eneida, la Ilíada, la Odisea.


Por Hiperbórea sangra el Sol
y su ronca disnea es gaita escocesa.
Ahora tu mar ya es de plata
y de Penélope solo queda la rueca.


Qué será de ti, trovador de Occitania,
si después de tantas lunas
sigues amarrado cual Odiseo
al palo mayor de tu nave
suplicando marchar
con los peces del mar,
y sus ojos de fuego.



Paris Joel

lunes, 22 de julio de 2019

Redondo





















Redondo. -

Todo es redondo.
Hasta la lágrima que aguanta la respiración
para despeñarse en el pecho.
Mamas febriles y orondas
de donde mana el primer alimento.
El iris del amanecer,
una ceja de nube,
un vientre preñado de deseo.
Hasta el cascarón de los ovíparos
es el principio y el fin
de todo ser biológico,
completo.


Y ahora que el corazón se encoge en posición fetal
a la espera de tu arrullo,
ahora, más que nunca,
sé que todo es redondo,
la Luna,
de amar, el verbo, su participio,
y de ahí, hasta el final,
el cielo.


Así, sí,
todo es redondo,
perfecto.



Paris Joel

domingo, 14 de julio de 2019

Telenovela





















Telenovela. -

Caricias de ámbar, papel y baquelita,
estática electricidad del roce,
el abrazo estruendoso de las nubes,
zumo del cielo que despierta y bautiza
nuestro paso acelerado a puerto seguro.


Llévame al parque de tus juegos,
quiero reposar mi faz en el arco de tu espalda,
el iris del calor y del deseo,
ese que estremece,
que retrae la piel y los huesos.


Empapado en los mares nuestros,
llevaré a la orilla más cercana
los jadeos que perdiste
y dejaré al compás de las olas
flotando nuestros cuerpos.


Cuando tu mirada aturde al reloj,
me coronas rey de todos los tiempos.
El paisaje nos aleja
y el foco incide en otros cuentos.


En un par de anuncios volvemos.


Paris Joel

domingo, 7 de julio de 2019

Los hombres y los destinos





















Los hombres y los destinos. -

Al final de un ciclo el camino de vuelta se torna ceniza,
bucólico, otoñal, crepuscular...
El fin del verano en una playa de moda,
el regreso de Pat Garret,
el suicidio de su libertad,
el destino de dos hombres en Bolivia
cuando el viejo Oeste fue herido de muerte
hasta caer en el cementerio de los supermercados,
un entorno prefabricado llamado centro comercial.


¿A esto se reduce todo?
Que mal hizo Sam Peckinpah
al rechazar aquel trago de whisky,
fue su mejor interpretación como enterrador,
mientras, te preguntas qué hacer,
y la mirada se pierde por la ventana,
de nuevo,
otra vez.


Paris Joel

domingo, 30 de junio de 2019

Mi Diego





















Mi Diego. -

Es el espejo que compartimos,
en donde encuentro tu risa
y mis manos temblorosas.
La inmensidad del amor en carne y hueso,
el eco de un corazón nuevo
que repite errores y caminos viejos.
Sus ojos sin nubes, diáfanos, sinceros,
esa mirada donde te veo y me siento.


La llegada del Sol en la mañana
que pide paso a gritos y besos,
su voz azul y una caricia de Midas en el pelo.


Podría hablar de ti por los siglos de los siglos,
pero aquí lo dejo.
Mañana más,
una canción,
una foto,
un verso.



Paris Joel

lunes, 24 de junio de 2019

Volar





















Volar. -

A dónde vas si no das más de ti,
agnóstico en la encrucijada
donde las aguas se escapan
de las manos tangibles, exactas. 


A dónde quieres llegar sin vehículo capaz,
sin fisión atómica, nuclear,
no, no naciste para eso
y te duele el no saber, la incapacidad. 


No obstante, tienes verbo y alas,
cortas, pequeñas, deshilachadas
que, aún así, sueñan como las águilas
porque lo importante no es a dónde,
si no, saber volar.
Aunque sea un poco.



Paris Joel

domingo, 16 de junio de 2019

Soy mayor





















Soy Mayor. -

Y sí, soy mayor, maldita sea.
Florecen las arrugas, las canas,
y de algunas situaciones, la pereza.


De las cosas importantes,
como el elefante, tengo memoria,
y de las necias, escuela.


Se me olvidan los nombres
de los que ostentan vanidades,
y del amor lo tuve todo,
a veces, sin enterarme.


No es fácil ser mayor
cuando los niños te requieren la pelota,
duro proceso de aceptación,
y menos aún luchar como uno de veinte
porque hay muy poca educación.
Aún así, es dulce distinguir de nuevo
al niño que fuiste,
el que siempre estuvo ahí
y al que, ahora, prestas atención,
porque la vida es reencontrarse,
volver de nuevo a lo esencial:
Andar y no caerse,
levantarse,
no mearse encima,
querer,
y, sobre todo,
que te quieran.


Sí, ya soy mayor.


Paris Joel

domingo, 9 de junio de 2019

Marino





















Marino. -

Sólo tus tibias manos pueden sostener el timón de mi derrota,
buscar alternativas a la arbitraria singladura de un sino
escrito por un dios ebrio,
por tu indiferencia, proscrito.
Soy el hombre de la frente afortunada,
por ti acariciada,
y con ojos de buey,
casi en el mar,
te miro.


Ahora sé hacia donde me dirijo,
y un cortejo de mariposas alzan el vuelo,
se hacen nube, y llueven besos,
por eso mi cabeza busca tu playa
y reposa bajo tu pecho.


Solo tus tibias manos saben
que soy marino cuando me alejo. 



Paris Joel



domingo, 2 de junio de 2019

Química





















Química. -

Si mi sangre y mis vísceras
son química nada más,
De dónde surge la metáfora,
esa palabra paloma
que errante busca tu nido,
este pecho que se abre en canal
cuando tu no estás,
esta lluvia permanente
cuando solo queda soledad.



Paris Joel

lunes, 27 de mayo de 2019

Domingo 12h. A.M.





















Domingo, 12h.Am. -

Alabardas en el cielo dominical,
Cuchillas de la mañana
Como aguijones para las conciencias.
Defendiendo la plaza está
Toda la guerrilla al completo.
Biznagas que ahuyentan mosquitos,
Esos de la caverna y el convento.
Almas blancas que sin mácula
Esgrimen poemas y argumentos. 
Hay música en las calles
Y en la cama, escondidos, los filisteos. 

Desnudo está ya el escenario
Brindando al aire pájaros nuevos
Que van picoteando los tejados
Dejando colar alfileres de futuro
En las moradas de los cangrejos.
Y no olvidéis que nos van creciendo alas
Y que mañana, si hace falta, volveremos. 



Paris Joel

lunes, 20 de mayo de 2019

Ausencias





















Ausencias. -

No tengo ausencias cuando miro la lumbre
solo viajo a otro país,
me apoyo en las barandillas de las azoteas solitarias,
vuelo con el pensamiento,
cruzo ventanas, portales y armarios,
te busco, no como ahora,
si no como te imaginaba,
en las noches sin tiempo,
en la lluvia siempre joven,
que estremecía nuestro sexo.


Sé que tienes ausencias cuando miras la lumbre,
viajas hacia un interior de hace siglos
apoyándote en barandillas de azoteas multitudinarias,
bailando entre deseos voraces,
paseando por alcobas, tapices y carruajes,
buscas a alguien que no fui yo,
si no como tú imaginabas,
en las noches sin tiempo,
en la lluvia siempre joven,
que invitaba a abrigarte de nuevo. 


No tengo ausencias cuando miro la lumbre,
solo estoy de regreso.



Paris Joel

domingo, 12 de mayo de 2019

Acordes





















Acordes. -

Un acorde de pecho y pulmón,
carne roja que late y palpita,
lágrimas y risas que fluyen,
río que arrasa y transita.


Cuerda y madera que vibra,
ondas que se expanden y conectan
sintonizando mi yo interior
después de la tormenta.


Suspiro.
Bálsamo que revive,
agua fresca tras el desierto.


Te hablo con acordes,
te beso con versos,
desde mi ser auténtico,
sereno.


Soy como el mar,
la espuma,
la ola,
voy y vengo.



Paris Joel

domingo, 5 de mayo de 2019

Quedan





















Quedan. -

Ahora en el fin de tantas cosas 
los círculos se estrechan,
el Ártico se derrite
y se ve más pero no mejor.

Colecciono puzles incompletos,
risas de mujeres inolvidables,
canciones que apuñalan
y fotos que me llevan 
a lugares que ya no están.

Cuando la herrumbre llegue al último cajón
y no se abra más, no desesperes, 
fui todo lo que pude ser,
un capricho, una guitarra, un vals
en las olas de tus mantas...
Y dormí junto a tu latido, 
si, quedan amaneceres,
conmigo y sin mí,
quedan...



Paris Joel

domingo, 28 de abril de 2019

La Siesta





















La Siesta. -

El despertar de boca seca de la siesta me sentó bien,
me levanté del sofá como espantando mosquitos,
moviendo la cabeza como un potro juguetón
y con ganas de comer nubes y kilómetros.


La tarde cayó sin estruendo, sin ruido,
era hora de moverse, de fabricar endorfinas,
de secar las manos con la arena de la playa
como un gladiador con ganas homicidas.


Hoy se quebró el hielo de mis pupilas,
al iris de mi mirada llegó la primavera,
florecieron rosas en todas las arterias
y sentí la muerte como vida no vivida.


Como un labio amputado noté un cigarrillo,
un recuerdo de humo del que brotó una sonrisa,
y ya abajo en el portal saliendo de la acera
no encontré cosa mejor que a la noche
darle los buenos días. 


Sí, me encontraba bien. 


Paris Joel

domingo, 21 de abril de 2019

El Bosque





















El Bosque. -

Jugábamos incansables por tu núbil cabellera
de eucaliptos olorosos,
portábamos inconscientes el sudor de la risa,
el ansia voraz de los recreos...
Hasta que el timbre del tan manido progreso
quemó nuestra gama de verdes, ocres y amarillos,
los colores de la infancia.


Mas no todo es baldío, desierto,
quedan por siempre tus fantasmas,
esos que me despiertan en los sueños
cuando la marea sube y amenaza con desbordarse
por el iris de estos ojos viejos.


Sería mejor aprender a olvidarte,
pero mis pulmones se rebelan,
fieles guardianes de la memoria
del aire que ya no volverá,
aquel maestro del azúcar y los juegos.


Por eso aún te respiro,
Por eso aún te recuerdo.



Paris Joel

domingo, 14 de abril de 2019

El Baile





















El baile. -

Si un día el otoño hace mella en mi copa,
no importa que rendidas caigan mis hojas,
ligero estaré de equipaje
y volveré a mi génesis
tal como me fui,
desnudo y vulnerable.


Llegado a ese extremo
solo quiero que me cantes
la canción que estremece,
la que guarda lo importante,
lo querido y lo amado,
lo que se guarda en un instante,
un hálito de fortuna al saber
que nunca habrá Alzheimer
que pueda robarnos el baile.



Paris Joel

domingo, 7 de abril de 2019

Siempre la primavera





















Siempre la primavera. -

Empuje de ola,
bocanada de aire,
pájaro sin regreso,
asoma la hierba
coronada de margaritas.


Así llega la primavera
a mi puerta pulmonar,
a mi indígena sonrisa.
Que llega y llega,
ha llegado
y ya está.



Paris Joel

domingo, 31 de marzo de 2019

Nada más





















Nada más. -

Ardieron las horas con el Sol del atardecer,
los edificios se tiñeron de naranja,
y un insultante azul se asomó a la ventana.


Murmullo de niños en la calle,
juegos que alargan el tiempo,
y en mi interior, silencio.


Oigo la respiración de tu sueño,
y todo invita a construir
palabra a palabra,
verso a verso.


Nada más.


Paris Joel

lunes, 25 de marzo de 2019

Calle Escaparate























Calle Escaparate. -

Toma con presteza el cetro maravilla
y vamos a la calle escaparate, 
anda, muestra imponente tu belleza
y nos sacaremos un selfie, 
que para nosotros aún es autorretrato.
Bailaremos al ritmo del postureo
y nos sentaremos al borde de la sonrisa.

El flash de la tarde moribunda dará tonos ocres,
relieve a tu orografía, y yo quedaré hipnotizado 
cada vez que mire esa instantánea.
No dejes en espera al paseo de la impostura,
unámonos al foro con la mejor disposición
de un sábado cualquiera,
formemos parte del paisaje,
del enfoque y la pose,
seamos parte de la felicidad de toda la concurrencia.
Seamos, siendo dos, uno más 
en este escenario de apariencias.


Paris Joel

domingo, 17 de marzo de 2019

Cambio de siglo. -





















Cambio de siglo. -

Las olas de los bárbaros vientos me arrastran de nuevo
a los páramos de mi soberanía
donde solitarias habitan mis lluvias.


Cuando el tiempo está gestando el devenir de este siglo y su carácter,
mis huesos adoptan las temperaturas de los metales como aliadas
y a su paso caen marchitos los pétalos de las rosas.


Sé que esas evocadoras fragancias no volverán,
pero mis ojos ya no lloran.
El siglo ha empezado a cambiar.



Paris Joel

domingo, 10 de marzo de 2019

Rinoceronte





















Rinoceronte. -

Aquel hombre que vivió más de seis vidas no cesa de llorar,
sus ojos de otoño lo transforman todo en ternura,
sus manos temblorosas solo buscan otras manos
y su alma empieza a sentir el reuma en las articulaciones.


Aquel hombre ya no quiere tener futuro,
sólo yacer bajo margaritas y alondras,
llenar de atardeceres sus pulmones
en un último suspiro,
disnea que se apaga,
lentamente.


Antes fue guepardo, león, rinoceronte,
instintos saciados hasta la suciedad,
hasta el oro, hasta el cobre,
pero ahora, sus huesos molidos por los soles
sólo buscan lunas eternas,
blancas en la noche.


La última vez que lo ví no me creí su historia,
pero hoy desperté con la fuerza de las olas
contenidas en versos salobres.
Si fuera verdad su relato
no creo que a nadie le importe.


Aquel hombre vivió seis vidas,
Aquel hombre fue rinoceronte. 



Paris Joel


domingo, 3 de marzo de 2019

Arrastrando Cansancio





















Arrastrando Cansancio. -

Este cansancio que me desmiga
con plomo en las horas mansas,
preludio de la pendiente última,
desenlace de azoteas blancas.


Todo cuesta aunque sea abajo,
toda tierra encuentra y atrapa,
caricias de musgo que esperan,
aliento de pájaro en la calma.


Escasas zancadas en las alforjas,
vanos sueños que no arrebatan,
soliloquios de lunas solas
y esa comida para las palomas,
que se llama:
Esperanza.



Paris Joel

domingo, 24 de febrero de 2019

Hoy





















Hoy. -

A la memoria de Esther Pita, Alcaldesa de las buenas personas.



Hoy, la hoja de nicotiana no encuentra esa mano de santa
cuya caricia universal se añora desde Cuba hasta Liáns.
Hoy, los hijos que no tuviste crecen como margaritas
rompiendo a versos los adoquines de wall street.
Hoy, el Sol, herido de muerte, cae como un Goliat abatido
dejando un reguero rojo que incendia el mar del Castillo,
ese que te acompañó desde siempre
en tus ojos de niña y que tanto quisiste.
Hoy, no eres cenicienta, pero si pardela libre,
Corazón inmenso, madrina de los humildes.
Hoy, el mundo es un poco peor y más perverso
pero lo hacemos mejor echándote de menos
con tus pétalos llorones y abrazo sincero,
porque hasta aquellos fariseos que no te querían,
negándote el pan y la sal en su momento,
hoy, te rinden pleitesía.
Buen viaje, Esther,
compañera alcaldesa,
entrañable amiga.



Paris Joel

domingo, 17 de febrero de 2019

Ojos del setenta y seis





















Ojos del setenta y seis. -

Anoche tuve de nuevo mis ojos del setenta y seis,
el asombro en la mirada y la ilusión inmaculada.
Percibí fragancias que ahora me parecerían exquisitas,
y sólo eran aire de los prados y los bosques de antaño.


Todo era ropa tendida, olor a jabón Lagarto,
y un maldito rollo con un elefante en el lavabo,
que antes era odioso, y ahora bien simpático. 


En esa onírica neblina no pude ver tu pelo trigueño,
ni siquiera ese sutil acercamiento
que decía cosas sin yo saberlo,
no tenía ojos para aquello,
aún no era tiempo.


Si se puede inhalar el aire de los sueños
yo exhalé suspiros y recuerdos.


Al despertar una sonrisa se extendió hasta los pies,
me recorrió un calor de infancia, un arrobo atemporal.
al saber que aún con presbicia y anteojos, aún en la noche,
si quiero, puedo calzar esos ojos del setenta y seis.


Y eso ayuda...


Paris Joel

domingo, 10 de febrero de 2019

Atardecer lejano






















Atardecer lejano. -

Es más bello el atardecer lejano que el nuestro propio.
Allá lucen los caobas, naranjas y añiles,
aquí no hay brillos ni resplandores.
Aquí sólo se juntan las miradas embobadas,
los alientos de esparto,
las imágenes diáfanas, ordinarias. 


Allá el ocaso es escenario de ensoñaciones,
de horizontes en cinemascope,
de versos como rayos,
de  poemas como bodegones.
Aquí las miradas se pierden en manecillas de relojes,
alambres que te mandan para casa
porque mañana hay que trabajar
y es preciso levantarse temprano.


Si es que la belleza es como el arco iris,
de lejos, pavo real de cola extendida,
de cerca, ilusión de optometría.


Un anhelo sin fin,
una búsqueda infinita.



Paris Joel


domingo, 3 de febrero de 2019

En la copa de un árbol





















En la copa de un árbol. -

Vivo encima de esa acupuntura terrestre
que sostiene nidos con o sin pájaros.
Echo de menos los bosques y del búho su canto,
esa llamada a la luna y el paso del perro cansado.


A veces junto todas mis ensoñaciones
de vuelta a caminos de antaño,
por las mañanas voy con tanta prisa
que no las recojo todas,
algunas se quedan holgazaneando.
Sé que hacen lo que quieren
y me da envidia que se queden en casa
mientras yo trabajo. 


De noche, de regreso, me llevan de nuevo
a los senderos arbolados,
a las casas donde fui niño
y volaba con sólo mover los brazos.
Por eso ya no recojo miradas
ni de los sueños quiero acordarme tanto.


Ahora sólo vivo en la copa
de un árbol talado. 



Paris Joel

domingo, 27 de enero de 2019

Hacer ejercicio





















Hacer ejercicio. -

Vuelve a llover y, de nuevo, daré plantón a la calle
por ese cacharro de pedalear en vacío
traspasando kilómetros inmóviles 
sin viento que dé en la cara
en un cuarto, que, aunque se suba la falda,
ni me atrae, ni me imanta.
Cosas de la edad, imagino,
que me mueven a hacer cosas raras
para mantener este ajado armazón en forma
haciendo de la piel una fuente a ritmo de rock and roll.
Y mira que me muero por abrazar senderos
mientras mi músculo vital desfallece
pidiendo tregua en esta celda de cemento.

Y vuelve a llover, ves,
como esa rima tonta que está
pero no se ve.

La tarde golpea duro
y me encuentra con el peso pasado,
por eso no me pliego,
por eso lucho. 


Paris Joel

domingo, 20 de enero de 2019

Un amigo colina abajo





















Un amigo colina abajo. -

Bajaba por la callada colina y ahí estabas tú,
como un mendigo agazapado en el recodo,
en la curva que, a la inversa, anuncia la cuesta.

Búhos, grillos y ladridos lejanos te pintaron de tristeza.

Te interrumpí hablando con la Luna,
decías cosas que no podemos oír.
pero que adormecían la hierba.

La farola que  colocaron enfrente no te deja dormir
por eso tus ideas se caen de amarillas a borbotones,
por eso despertaste en mis pensamientos
nuevos poemas y canciones.

Viejo manzano del camino, 
tu y yo tenemos algo en común:
Un verso como un río
en un mundo de neón. 


Paris Joel

domingo, 13 de enero de 2019

Cielo gris





















Cielo gris. -

El cielo gris es un cielo sucio,
que tiñe el alma de carbonilla.
Un estado de ánimo apagado,
un eclipse de sonrisa,
un recreo sin ganas,
un no me apetece
o, como mucho, un me da igual
en el mes de las rebajas,
en el mes de enero.
El cielo gris no tiene nada de firmamento,
es un Papa Borgia que arenga a sus peones,
asesinos a sueldo,
que todo lo envenenan,
lo joven y lo añejo.


Con el día así no abras la ventana,
al cielo, mejor ni verlo,
a no ser que te asomes sin tu falda,
esa sobremesa de placeres regalados,
como los rojos del ocaso,
o el lapislázuli de tus besos. 



Paris Joel

lunes, 7 de enero de 2019

La Canción de Lara





















La Canción de Lara. -

Fue en una noche con viento de Siberia,
al igual que el buen doctor, tan sólo un poema,
uno bajo tierra, de dura extracción, de los que cuestan,
uno con cuerpo de mujer, con forma de canción.


Una rima que aúlla con el hambre y la desesperación,
un tema para balalaica y mandolina,
con un título bisílabo y sensual,
como tus pechos cuando duermen,
mientras busco la palabra instintiva, animal.


También me imagino en la gran finca de veraneo
en medio de un invierno anacrónico y brutal,
sin agua, calor ni alimento,
sólo versos como ratones,
de aquí para allá.


Como moscas, revolotean, aterrizan y vuelven a escapar,
las horas son velas encendidas, los recuerdos tan sólo cera
que se efunde en un tarro de cristal.
Aúlla el hambre y arden las ganas,
te veo dormir y al alba
me despierto con un sol de punto final.


Quien pudiera leer; para Lara
y que surja un niño,
una canción,
un árbol de la roca,
un pájaro de nube
que se posa y ya no está.



Paris Joel