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Mi País se hizo cárcel. -
Mi Patria perdió tu llave,
Mi País se hizo cárcel.
Mis caminos en bucle...
Las ridículas alarmas del reloj...
Las mismas mareas
y el viejo río siempre cansado.
Lo peor son las ventanas,
los ojos de las habitaciones
que aún te habitan
en ese amargo aroma de silencio,
en ese viento lleno de crueldad,
que aún recoge el eco de tu nombre.
Ardieron mil lunas de invierno
y se congelaron todos los soles del verano
cuando, en la oscuridad, entendí,
que tú eras la llave,
que la pérdida fue total...
Mi País se hizo cárcel.
Paris Joel
Los Afectos.
Porque a todos nos llueven los años
deberíamos con el aliento
sacar brillo a los afectos.
Podríamos necesitarlos
en la fría gasolinera del abandono,
en la afasia a la hora
de pasar lista al calendario,
o en la amnesia de tus ojos
cuando quisieras recitar mi nombre.
Pero los años son el desierto, la lejanía,
un relato de novela nunca leída.
Son el allá,
el: tal vez.
Pero llegan cada día.
Por eso, si tu claxon sigue erecto
en cada paso de cebra,
y tu humor agraz se desespera
en todas las panaderías,
recuerda,
que el cristal se torna en espejo
más allá del mediodía.
Saca brillo a los afectos.
Paris Joel
Ciencias Exactas. -
Dime por qué no da llegado el parto
de lo que me atenaza con lágrimas de hielo,
dime por qué el respirar cuesta tanto
y todo parece un domingo eterno.
Por qué noto el descenso del pájaro muerto,
el entierro de todas las mariposas,
el beso robado por la famélica gaviota,
el canasto del perro vacío,
el polvo en los juegos de los niños,
la guitarra sin cuerdas,
la armónica oxidada,
el yogur caducado en la nevera,
el listín telefónico lleno de ausentes,
y la almohada, blanda, blanda, blanda.
Y aún no he roto aguas,
infecundo,
huero,
fuera de cuentas,
lego en ciencias,
que se suponen...
Exactas.
Paris Joel
Enfermo. -
Me hiciste enfermo crónico de tu roce,
de tu risa leve de carmín cereza,
Y murieron los arquitectos de tus besos,
los ingenieros de tus curvas,
pero, contigo, perduró el Renacimiento,
y mi paisaje urbano, poco a poco,
fue la Venecia de Canaletto.
Te recuerdo...
No hay fármaco ni solución salina
para disolver suspiros,
visiones, anhelos...
No sé si creerás
que sentí todas las rotaciones del planeta
hasta este aguafuerte
que hoy describo con versos,
un grabado para siempre:
El sueño del amor
mata lentamente.
Paris Joel
Moriré aquí. -
Cuando volví supe que era aquí donde,
sin duda, moriría.
Con el eje torcido y la tracción gastada
ya solo podré dar cortos paseos en la playa
y volver a tu nido de abrazos de madrugada.
Con ojos de botella en la ventana blanca
buscaré viejas fotografías
y con música de Morricone
brotarán lentas las lágrimas.
El viento acudirá sin falta a su cita
y todo volará como tu falda
cuando solo yo te vi
y supe que te pertenecía.
Así será,
polvo en el viento,
aroma de invierno,
leña quemada,
lluvia
y quizás,
estrellas de la mañana.
Paris Joel