skip to main |
skip to sidebar
Volver. -
Con la inercia del gira discos sin corriente
vivo estos días de moribunda disnea,
y en el momento del sorprendente silencio,
escucho el lento trino al decir: te quiero.
El pájaro que construye frases sin prisas
al compás de una naciente primavera.
Veo a través de las ventanas los caminos,
que como una madre, esperan caminantes,
y ellos se dejan querer con pasos quedos
bajo la última brasa de un Sol que muere.
Son esos instantes del funeral del cobre,
que se suceden sin pésames ni esas nubes
de ignorantes y sucias plañideras. Pobres!
Ahora, inconscientes, nos entra en la vena
la humanidad pura, la humanidad lenta,
el valor de un simple paseo,
la fémina caricia,
el viento que encrespa las olas de tu pelo,
mientras, en el aroma del horizonte,
se ensancha mi hogar en el pecho.
Ahora, quizás pueda volver,
Ahora, quizás ya esté volviendo.
Paris Joel
Lento perjurio. -
Navajazo de nube,
sangre lágrima,
gotas de baño,
muda escarcha.
En la calle nuestra piel,
fría balada,
sin ecos de ti,
pálida, blanca.
Lejano árbol feliz,
el verde dame,
rama de pájaro,
aliento suave.
Y así, poco a poco,
río mercurio,
hora infame,
lento perjurio.
Paris Joel
Nunca me fallaste. -
Ahora sueñan mis manos
y el deseo roza montañas,
picos nevados.
Ahora la piel es horizonte
y tu curva solo estadística.
Ahora, que estoy solo y paso lista,
sé que jamás me fallaste
porque no supe comprender la vida,
algo tan simple como una flor,
una hoja, un pequeño ser que respira
y que solo quiere lo que todos: aire.
Ahora sé que esa porción intangible
no se puede medir, ni contar,
solo accionar,
inhalar,
exhalar,
apreciar el momento,
el instante
que contigo es eterno,
insuperable.
No, nunca me fallaste,
ahora lo sé,
ahora,
quizás ya fue,
quizás ya tarde.
Paris Joel
Poética. -
Poética eres en el valle de la distancia,
pero tu amor no aguanta un primer plano,
un cuerpo a cuerpo,
una lucha en el barro.
Tu sonrisa de acero inoxidable
no arrebata ahora, de frente,
cuando te pienso en primera persona
como si viviera aquel presente.
No, no estuvo bien aquello,
ese arrullo felino,
aquel zarpazo
que dejó estrías en mis campos de amapolas
y cauces de otros ríos en mis manos.
Cuánta sangre perdida en aquella blanca aurora
de objetos inertes en donde aún habitabas,
y aún, sobreviviendo a la anemia,
cuando te imagino en la lejanía,
sigues pareciéndome poética.
No tengo remedio.
Paris Joel
Vivimos en cárceles. -
Puede que un día la puerta de la celda quede abierta
y el viento me arrastre tembloroso a la salida.
Puede que el Sol sea canción de bienvenida
y los primeros pasos tan solo una sonrisa.
En ese momento seré cópula,
exaltación,
simplemente...
Vida.
Paris Joel