"Islandia". Paris Joel

domingo, 20 de mayo de 2018

La Resaca





















La resaca. -

La resaca, plana acuarela del después,
exhalación congelada de un mar cósmico,
sentimientos derramados en el juego de la vida,
marea atlántica, vertiginosa.


Todo se diluye y se plasma en ese instante,
como ese tiempo de tregua al volver a casa
cuando ya no quedaba más por hacer
que esperar un nuevo día y tu llamada.


La resaca, siempre escasa de azúcar,
siempre herida, falta de color, blanca.
Ecos de tu voz en mi cabeza,
golpes incesantes en las ventanas.


No hay paz,
solo tiempo de tortuga
en la resaca.



Paris Joel

domingo, 13 de mayo de 2018

Vienes...





















Vienes. -

Vienes como el silencio que precede al alba,
como el roce involuntario del cuerpo dormido,
como el pájaro que se siente estrella de la mañana,
como la linterna de Luna que acomoda al rojo vino,
como el Sol incandescente que se hace de rogar,
vienes y vienes, y otorgas color al mar.


Vienes aunque no estés,
y si estás, vienes,
porque tu puerto esta en mi,
siempre y para siempre
de tu Polinesia seré Tahití,
y si vienes, esperaré,
esperaré a que llegues.



Paris Joel

domingo, 6 de mayo de 2018

La felicidad en una acuarela





















La felicidad en una acuarela. -

Mis pies de raíz sostienen un tronco maduro,
absorben el agua y la sal,
el Sol y la sombra
en un último atardecer de ópalos y magnolias.


El mar se detiene y el viento aguanta la respiración.
Las risas de los niños a lo lejos
buscan el columpio de tus ojos,
ese iris búmeran que hipnotiza las horas amables
y me acompaña en el presente eterno.


Todo el tiempo del mundo en un saque de billar,
visión de colores derramados en la mesa verde campo,
la recurrente imagen del beso,
una brizna de risa y un dulce suspiro.
Podría ser la felicidad
y, si no lo es, se acerca.



Paris Joel

domingo, 29 de abril de 2018

Ciudades y años





















Ciudades y años. -

Quién dijo que las ciudades no tienen arrugas,
Qué no pavimentan sus surcos con pomadas,
una y otra vez, una capa encima de otra
hinchando la piel, los caminos y las calles.
Los puentes, gafas de aumento para acercar el río
y los puertos, prismáticos al revés para alejar el mar.


A la ciudad le quedan cuatro árboles blancos,
cuatro canas que peinaban tus manos,
poco musgo en el jardín,
una barba escasa, de viejo náufrago.


No quiero verte con demencia, Artabria,
antes me voy a otra urbe
que no me llame por mi nombre
ni que guarde con celo esos balones,
que de niño embarcaba en tus tejados,
recuerdos que, con el viento,
me caen encima de vez en cuando.


Quien dijo que las ciudades no tienen arrugas,
querencias y quebrantos.



Paris Joel

domingo, 22 de abril de 2018

De Vuelta





















De vuelta. -

Plegar las alas en el armario de los suspiros
tarareando el poso de la canción simple,
bálsamo de huesos cansados y alegres.


La quemazón del Sol Mediterráneo,
tatuaje infantil hidrosoluble
que a los tres días, cual campanada cenicienta,
retornará a su cotidiano jardín de calabazas.


Serán sin duda los desvaríos de Morfeo
pero te juro que fue verdad,
esos días de rolas y guitarras
bebí de nuevo sin saber
de la Florida fuente de don Ponce
y recobré aquello por lo que se mata,
se nace y se muere,
eso que olvidamos,
eso que olvidaste:
Libertad,
sí, eso, apenas nada,
apenas TODO.


Mañana será otro día,
probablemente más ligero,
más tuyo,
más nuestro.


Habrá que soñarlo
con hojas de pájaros
y árboles nuevos.



Paris Joel