"Y si fuera así". Paris Joel

domingo, 10 de diciembre de 2017

Coleccionistas





















Coleccionistas. -

En el balcón del mar
pesco Lunas asomadas,
enormes, naranjas,
con su zumo derramado en las olas,
un reguero de costa a costa,
que a los minutos ya es de plata.


No tiene frío Diana,
al contrario, lo anima todo,
caldea el alma.
Noche tras noche llevo mi caña
y con este pulso desbaratado
tomo docenas de instantáneas.


Unos ven fútbol o coleccionan sellos,
yo recojo cada noche ese astro
que me acompañó hace tiempo
cuando incipientes eran los besos.


Cosas de coleccionistas,
ya sabes, esos tan ingenuos.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Mariscar


domingo, 3 de diciembre de 2017

Camino de la iglesia

Campanario de la Iglesia de Sadadarriba, Sada, A Coruña. Foto. Paris Joel.





















Camino de la Iglesia. -

El camino de la iglesia me regala un silencio
que solo rompen gaviotas y chamarices,
el hambre que no sabe de paisajes.


Desde la cima de la colina veo al pueblo que bosteza,
huelo la leña quemada, el carbón...
Los heraldos del invierno.


Los esclavos hace tiempo que marcharon a Babilonia
y solo quedan las mujeres y los viejos,
como mucho un repartidor,
un autobús, el cartero.


Bajo por la ladera umbría del cuartel de la Guardia Civil,
el frío me persigue por la espalda,
canta el gallo y chilla el perro.
Dejo atrás la vieja Artabria y su sinfonía de pueblo viejo,
esa que conocí hace tanto, que me dio lo que soy,
tan solo un caminante,
alguien que busca,
solo eso.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

A mi amigo Nano García

De izda a derecha: Nano García y Gonzalo Soto en Radio Oleiros
Hoy tuve un día de trabajo realmente difícil porque hoy se me murió un amigo: Nano García.

Conocí a Nano hace más de 20 años cuando colaboraba con Radio Oleiros haciendo deportes, después hizo un programa de Fiestas que le llamaba “Tambores de Pedra” y, salvo un inciso de unos años, volvió a hacer deportes con nosotros porque según él ya no había obras y se aburría. Estaba jubilado, una jubilación con la que soñaba desde hace muchos años pero que cuando llegó no hacía más que decepcionarle, por eso seguía con nosotros.
A mi me volvía loco, lo confieso, era un delicioso desastre en lo técnico, pero, a la postre, muy divertido, sus meteduras de pata eran épicas y su positivismo arrollador. Tenía una vida personal complicada, pero él siempre salía adelante, y lo hacía con una sonrisa. Siempre estábamos riéndonos de sus ocurrencias, era de esas personas que se echan de menos y voy a notar mucho su ausencia. ¿Con quién voy a bromear ahora Nano? Eso no se hace. Entrevistas con Jesús Gil, Jose María García, la selección nacional de Fútbol de Ángola, que se yo…


Recuerdo una vez que hacíamos un programa estival y siempre empezabas con música de Ana Kiro, nos tenías frito con la buena de Ana, tanto, que un día la llamamos para darte una sorpresa, y ella, que era un ángel, se prestó para hablar contigo en directo.


Cuántas emociones Nano! Y cuántos recuerdos! Ahora sé que allá arriba, porque para ti no puede haber otro sitio, estarás cantando con Ana, jugando al fútbol y enredando en las llaves de San Pedro para que todos tengan la puerta abierta.

Joder Nano, qué día tan triste, compañero!



domingo, 26 de noviembre de 2017

El día que mataron a mi hermana































Su hija ha muerto. -

Cuando el mármol de lápida entra en tu casa,
entra con todo su incómodo silencio,
lo invade todo.
Es en ese momento cuando sabes que algo pasa,
el frío y la soledad envuelven los objetos queridos
y por más que preguntas, la respuesta tarda.


Ese día oí llorar a mi padre desde el salón,
su voluntad de diamante se quebró en esquirlas de salitre,
tantas, que al pisarlas hacían los ruidos del fuego al crepitar.
No quiso salir del baño hasta que su corazón se hizo esponja
y no pudo estrujarlo más.


No hay peor condena para un padre que ir a la morgue
a certificar el fracaso y asentir ante la derrota.
Mi padre fue y volvió, dejándose las entrañas por el camino,
mil preguntas y una espalda asaeteada,
herida con cien reproches
que solo sangraban en su cerrada soledad,
en lo íntimo.


Aún recuerdo cuando bajó a comer,
estaba como avergonzado y dolido,
herido de muerte.
No probó bocado,
se fue a cumplir con el procedimiento,
para ellos, un trámite,
para él, un averno.


En su ausencia supe que mi hermana había muerto,
fue mucha la violencia
de los de fuera y de los de dentro.
Aquel día me atropellaron los sentimientos,
me pasaron por encima
sin saber como digerir
tanta brutalidad en los afectos.
Lo recuerdo por la prensa
fue un treinta y uno de enero.



                   Poema extraído del libro: "El día que mataron 
                   a mi hermana" de Paris Joel.